Fuentes y metodología: en qué nos basamos
En un sector con tanto ruido, esta página existe para que no tengas que fiarte de nuestra palabra sin más. Aquí explicamos qué tipo de fuente usamos para cada clase de contenido, cómo verificamos antes de publicar y qué hacemos cuando algo cambia, que en cripto y en fiscalidad pasa a menudo.
Qué fuente usamos según el tipo de contenido
No todas las afirmaciones necesitan el mismo respaldo. Un concepto técnico se apoya en documentación de protocolo; una cifra fiscal, en la fuente oficial de Hacienda; un caso de fraude, en una resolución judicial pública, no en una noticia que lo resume.
Normativa y regulación
Texto oficial del Reglamento MiCA (UE) 2023/1114, registros públicos de la CNMV, registro de la ESMA a nivel europeo, Boletín Oficial del Estado.
Fiscalidad
Agencia Tributaria (modelos 721, 172, 173, 714 y 718), consultas vinculantes de la Dirección General de Tributos, sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea cuando afectan al régimen sancionador.
Fraude y seguridad
Resoluciones judiciales públicas (Audiencia Nacional, juzgados), comunicados de la Guardia Civil y la Policía Nacional, informes de firmas de análisis de blockchain como Chainalysis, operativos internacionales de Interpol y Europol.
Plataformas y mercado
Estado de licencia de cada exchange verificado directamente en el registro de la CNMV o de la ESMA antes de publicar, comunicados oficiales de las propias plataformas, no rumores de redes sociales.
Conceptos técnicos
Documentación técnica oficial de los protocolos (whitepaper de Bitcoin, documentación de Ethereum), comportamiento verificable en exploradores públicos de blockchain.
Cómo verificamos antes de publicar
Antes de escribir sobre cualquier dato que pueda haber cambiado —una licencia, un tramo fiscal, el estado de una plataforma— consultamos la fuente oficial en ese mismo momento, no recurrimos a lo que ya sabíamos de antes. Es la única forma honesta de trabajar en un sector donde la normativa y el mercado se mueven cada pocos meses.
Un ejemplo real: cuando escribimos sobre exchanges, comprobamos en el momento el registro de la CNMV, no repetimos lo que decía un artículo de hace un año. Así detectamos, por ejemplo, que Binance había quedado fuera de la Unión Europea o que USDT había sido retirada de las plataformas reguladas europeas, cambios recientes que buena parte del contenido en español todavía no refleja.
Esto sí lo hacemos
- Buscamos la fuente primaria antes de escribir, no un artículo de otro blog que a su vez cita a otro.
- Verificamos cifras, plazos y porcentajes concretos justo antes de publicar, porque en este sector cambian con frecuencia.
- Corregimos en cuanto detectamos que algo ha cambiado, con fecha de última actualización visible.
- Distinguimos siempre entre un hecho verificado y una opinión o una interpretación nuestra.
- Declaramos cuándo un artículo contiene enlaces de afiliación.
Esto no lo hacemos
- No inventamos cifras ni rellenamos huecos con estimaciones sin decirlo.
- No tomamos como fuente foros, comentarios de redes o vídeos sin verificar el dato en origen.
- No copiamos ni parafraseamos de cerca artículos de otros medios.
- No presentamos una opinión de inversión como si fuera un hecho.
- No dejamos un dato desactualizado sin corregir con tal de no reescribir el artículo.
Qué pasa cuando algo cambia
Cada artículo muestra su fecha de publicación y su fecha de última actualización. Cuando una normativa cambia, una plataforma pierde su licencia o aparece un criterio nuevo de la Dirección General de Tributos, corregimos el artículo afectado en lugar de dejarlo desactualizado esperando a una reescritura completa. Si el cambio es relevante, lo señalamos de forma explícita en el propio texto, no lo modificamos en silencio.
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